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ADENDA al artículo El Evangelio de Van der Laan según San Maradona por Jesús Bermejo Goday

Hace menos de un año que existen editadas en castellano, las nociones de Van der Laan que anticipé en este artículo deportivo, basado entonces en la adaptación que hizo Juan Borchers (1) de la primera obra del monje holandés, “Le Nombre plastique” (2).

Quiero ahora recomendar a todos la traducción de la 5ª edición (1978) de “De Architectonische Ruimte”, que recoge y completa esa primera obra, realizada por un amigo, compañero en la Escuela de Arquitectura de la UPM, Willem Beekhof, a quien además felicito por su dignísima y cuidada edición.

Hans van der Laan, El espacio arquitectónico, traducción de Willem Beekhof. WIM editor, Madrid 2015

La aparición de esta obra me obliga a adecuar el artículo citado escrito hace ya algún tiempo al texto traducido por Beekhof. Para ello trataré de hacer las traducciones y adaptaciones oportunas.

Habíamos podido entonces coordinar los diferentes actores y acciones que intervienen en el juego del futbol, desde el diámetro de la pelota hasta el concepto de campo de juego, en una serie interrelacionada de elementos en conjuntos sucesivos, donde cada uno de ellos era un pequeño elemento del conjunto o todo sucesivo.

Así habíamos llegado a definir como la extensión máxima de lo que podríamos llamar juego un cuadrado, de lado igual al ancho del campo reglamentario, es decir unos 70 x 70 m. Precisamente esa medida es la distancia máxima desde la cual en ocasiones rarísimas ha llegado a poder marcarse un gol. En los términos de la traducción de Willem Beekhof esta dimensión máxima sería el dominio, donde la magnitud del jugador sería una cella, jugando en el recinto que respondería a la distancia del penalti. Este dominio, es habitualmente lo que abarca la pantalla de tv, en su enfoque máximo, cuando transmite algún partido de futbol.

El jugador como elemento juega en el ámbito reducido de su recinto, y desarrolla su juego de equipo en el ámbito de un dominio. Tomándonos la libertad de considerar al propio jugador como la cella donde el balón desarrolla su propio e inmediato juego. Ahora bien habiendo visto en tv algunos de los partidos de la primera fase de la última copa de Europa, pudimos constatar de un modo grosero que en una buena parte de los momentos en que se puede constatar la presencia de “juego de equipo” con un número significativo de jugadores la pantalla abarca un área que apenas alcanza siquiera los 50 x 50 metros, un dominio reducido actuando como pequeño todo respecto al penalti como pequeño elemento. O lo que es lo mismo, los 10 metros de la distancia del penalti toman un rango mucho más significativo del límite que le asignábamos entonces (el de pequeño elemento) del ancho del terreno acercándose al de gran elemento, y en casos de enfoques más ceñidos hasta aparecer como fragmento según la adaptación de Juan Borchers ó como trozo (según la traducción directa del holandés realizada por Willem Beekhof ), e incluso llegar a ser parte, en caso de enfoques aún más ajustados, respecto al todo abarcado.

En el curso de algunos de los partido vistos (por ejemplo primer tiempo de Croacia-Turquía o el Croacia-España), los momentos en que (ocurría la presencia de un número considerable de jugadores del mismo equipo (hasta 7 u 8, en este caso el de Croacia), dentro del ámbito abarcado por la pantalla, con una superioridad en hasta dos o tres jugadores sobre el equipo contrario, significaba una clara ventaja en el desarrollo del juego para el equipo que alcanzaba esa mayor densidad de jugadores.

Parecía desprenderse del hecho algo así como que la acumulación de jugadores dentro de un ámbito reducido voluntariamente (es decir concentración de defensas y delanteros, en un espacio reducido) era un claro signo de ventaja. Lo que podría interpretarse por el aumento de nivel de rango de cada individualidad respecto al total.

Si alguien no entiende, lo remito a la obra que Beekhof ha traducido (3) y que de nuevo calurosamente recomiendo.

Un cuadro aclaratorio y simplificado de los rangos superpuestos, a sobreponer al cuadro con que remataba mi anterior artículo:

Cella Recinto
elemento, trozo, parte, todo
elemento,  trozo, parte, todo
Recinto Dominio
Balón Maradona Penalti
Maradona Penalti Juego

 

  • (1) Juan Borchers, Metaarquitectura. Mathesis, Santiago de Chile, 1975
  • (2) Hans van der Laan, Le Nombre plastique, quinze leçons sur l’ordonnance architectonique,J. Brill, Leiden 1960.
  • (3) Hans van der Laan, El espacio arquitectónico, traducción de Willem Beekhof. WIM editor, Madrid 2015

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